VIAJE HACIA OTRO MUNDO.



















Matilde siempre había deseado volar; caminar por ese inmenso cielo azul y descubrir sus ocultos y misteriosos secretos.

Una noche la niña se hallaba durmiendo felizmente en su acomodado lecho cuando una desconocida y extraña voz la despertó.

-Ven, ven. -Decía una leve vocecilla.

Matilde se levantó con rápidez y algo atemorizada del lecho en el que se había hallado dormitando en los anteriores instantes. Pensó en gritar lo más alto y fuerte que pudiera alertando así a sus padres que plácidamente dormían en la habitación que se encontraba al lado de la salita pero, sin embargo se contuvo. Tras deambular de un lado a otro de la habitación con nerviosismo, se tranquilizó pensando con certeza que aquella voz había sido fruto de su imaginación. Pero, cuando de nuevo se estaba acostando, volvió a oír más claramente esta vez esa leve y dulce vocecilla infantil. Así, que volvió a saltar de su lecho; pensó en chillar fuerte pero, sin se contuvo. Sin embargo, aunque la niña estaba aterrorizada no alzó la voz, notó el vello de su piel que se la erizaba ya que, volvió a oír esa vocecilla una y otra vez incesantemente que parecía venir de todas partes y decía:

-Ven, ven. No tengas miedo...

Un ruidito oyó en la ventana; de repente, sus ojos observaron la forma de una grande figura escondida tras las blancas cortinas. Instantes después, las cortinas se abrieron silenciosamente y ahí estaba la intrusa. Ella estaba ahí montada tranquilamente sobre un adulto y precioso caballo. Era tan bonita, con sus largos y oscuros cabellos, su tez morena y esos grandes y oscuros ojos que reflejaban calidez. Parecía tener como unos diez u once años, al igual que Matilde. La niña bajó ágilmente saltando del lomo de su caballo articulando palabras con su tranquila y dulce vocecilla:

-Hola, dulce niña. No temáis.

Matilde estaba estupefacta, quieta como una estatua; su cuerpo no parecía moverse ni un centímetro. Simplemente, miró a esas dos transparentes y bellas figuras que se hallaban a muy escasos centímetros de ella. Pero, aún con el temor metido en el cuerpo se dirigió a la intrusa:

-¿Quién eres? Y ¿Qué haces aquí en mi habitación?-La preguntó.

-Soy Morgana.-Dijo ella.-Mi pueblo fue destruído por unos crueles y bárbaros hombres. La mayoría de mi gente; entre ellos, mis padres y yo murieron salvajemente en manos de ellos.

-Entonces, ¿Tú...tú estás muerta?-La preguntó Matilde.

-Es evidente que sí. Pero, no temáis, vos no tenéis por qué temer. Sé que volar queréis, que ansiais conocer el mundo de los cielos; lo sé, niña, lo sé. Yo escuchaba la vocecita de vuestro interior clamando el deseo. He sido aquí enviada para mostraóslo, para satisfacer vuestra curiosidad. Ahora, no temáis más, vos no tenéis motivo para ello. Coged con fuerza mi mano.

La niña miró pensativamente a Morgana por unos momentos pero, finalmente apretó con fuerza esa manita transparente y de repente, casi sin enterarse se vió encima del lomo del caballo y con Morgana ante ella diciendo:

-¡Arre, Ulises, arre!

El animal con las dos niñas en su ancho lomo saltó por la ventana y comenzó a correr velozmente sin tocar el suelo dirigiéndose hacia el cielo directamente y voló más allá de la luna y las estrellas. Matilde sintió una extraña sensación. No podía creer lo que veían sus ojos ¡Estaba volando! Veía el azul del cielo a través de Morgana y Ulises y hasta observó su propia casa dese ahí arriba mientras Ulises seguía avanzando cada vez más alto con las dos niñas sobre su lomo. Amaneció; la niña no sabía donde se hallaba; ya no veía los tejados de las casas ni los parques a lo lejos. Tan sólo veía el inmenso cielo azul con algunas nubes blancas. Ulises se puso en pié sobre una nube. Morgana bajó de un saltito del lomo de Ulises mientras decía a su compañera:

-Venga, baja. Hemos llegado al reino de los cielos.

Matilde miró a su alrededor. Ya no estaban los tres solos, sinó que habían otras gentes rodeándoles y vestidas con toda clase de ropa, que eran transparentes al igual que Morgana y Ulises. Ellos estaban ahí. Parecían inmensamente felices; flotaban en el aire sobre el azul del cielo y saltaban y jugaban con las nubes. Morgana comenzó a saltar de una nube a otra entre risitas mientras, Ulises descansaba en una de ellas. Morgana dijo a Matilde:

-Vamos, no temáis. Vos también podéis saltar y volar.

Matilde miró su pequeño cuerpo y observó sorprendida que también era transparente al igual que el de Morgana, Ulises y el de toda esa gente.

-Pero, yo... -Dijo Matilde.

-¡Venga, venga! Podéis hacerlo! ¡Vos podéis volar! Confiad en mí, amiga.

Entonces, la niña saltó de una nube a otra, al igual que Morgana. La verdad es que la empezó a resultar divertido sentir las nubes bajo sus pies como si de espuma se tratara.Más tarde, se soltó en el aire y vió con sorpresa como podía caminar sin caerse por ese extenso azul. Caminó y caminó por el infinito azul sin pensar en nada más. Resultaba tan relajante, parecía tan fácil la vida aquí.... pero, cuando menos se lo esperaba cayó a una especie de hoyo que había salido de la nada y en el que no podía salir. El miedo y una mezcla de sensaciones invadió su pequeño cuerpecito. Sentía que descendía... A continuación, de nuevo vió que estaba en su habitación; sentada sobre su cama. Se acercó a la ventana y miró el cielo pensativa.

15 comentarios:

Vespaforlife dijo...

Conozco ese sentimiento... subir y bajar... amar y odiar...desear...

Yo lo llamo "soñar" y... no siempre es "malo". A veces viene "bien"...

Un beso

Dinorider d'Andoandor dijo...

algo de fantasia de cuando en cuando siempre cae bien

te levantaste temprano hoy!

Freyja dijo...

me encanto, fui de la mano de Matilde todo el instante
me encanto cuando llego al cielo, se me imagina un lugar tan magico
y increible, nunca habia salido de su habitacion
eres re linda, mil gracias por tus bellos saludos en en Sucesos, el se fue hace mucho tiempo
mil besitos y mil gracias
un lindo fin de semana



besos y sueños

Eros dijo...

El miedo y una mezcla de sensaciones invadió su pequeño cuerpecito. Sentía que descendía...
Ven tomate de mi mano y vamonos juntos al otro lado de la luna, ahora mismo, que tengo mas cosas que contarte, mi dulce romantica...
Eros.........

Hugo Denis dijo...

Qué lindo texto. Hiciste que saliera de tu página con una dulce sonrisa dibujada en mi rostro.

Un abrazo.

Gabrielus dijo...

Sarita: yo voy más allá del cuento que es de por sí muy hermoso.
Hay algo que lucha en vos, a saber, entre tener fe sobre ese mundo prometido y el real tan cruel. Lo deduje no sólo por este posteo tuyo, sino también por tu último comentario sobre la búsqueda de San Agustín de mi últ.posteo.
Y cuentos como ese alimenta la fe de aquellos que soñamos algún día saltar de nube en nube con inmensa felicidad.
Cuidado amiga que, por más que parezca muy fantasioso tu cuento, el mensaje hacia el futuro puede ser muy realizable como sueño.
Sólo es cuestión de aferrarse al convencimiento de que todo es posible, tanto en esta vida, como en la posible próxima vida.
Besotes amiga!

Silencio dijo...

Dulces letras, me encantan tus textos, me llenas de magia, besitos

Simplemente dijo...

Así de bello debiéramos sentir cuando nos marchemos de esta vida....

flor dijo...

Sara, cada día me siento más cómoda en tu espacio, descubriendo modificaciones y cosas nuevas respecto al anterior. FELICITACIONES!

Ojalá pronto se solucione lo de su PC, porque extraño las cosas que vos y tu hermana escriben. De todos modos me da gusto que sigan visitandonos y escribiendo cuando pueden...

El escrito es muy bello, de verdad. Y refleja los cambios del espacio.

Un beso!

Dragón del 96 dijo...

Pues pensé que Matilde había muerto también por un momento, pero me sentí como si pudiera caminar por esa nube yo tb.

Quien no ha soñado eso alguna vez.

Slaudos.

Gaiar dijo...

Pues eso preciosa, sigue soñando y compartiendo tus sueños, son muy bonitos!
Un abrazo!

DE PROPOSITO dijo...

Olá. Tens coisas muito interessantes no teu blogue. Tentei deixar um comentário no outro, não consegui neste momento. Pode ser que mais logo.
Obrigado pela tua visita à minha página.
Fica bem.
Um beijinho para ti.
Manuel

Yume dijo...

n.n holap como te encuentras, por fin di con tu blog de nuevo
agradable historia cuantas cosas provocan los sueños... una mas de sus realidades
te mando un grande abrazo

Anónimo dijo...

Ains pensaba que Matilde había muerto, uff, pero al final vuelve a su habita me nos mal!
Q bonita historia, siempre son buenas!

gladys dijo...

UY!! SARA... NO TE VAS A ENOJAR, PASO PARA SALUDARTE, PERO NO HAGO A TIEMPO PARA LEER TU POST, NO SABES COMO LO LAMENTO, TE PROMETO QUE OTRO DIA LO HARE.
BESOS Y QUE SE SOLUCIONEN NUESTRA COSAS.